Seguidores

sábado, 17 de noviembre de 2012

DIETAS SEXUALES

                                          DIETAS SEXUALES


Nos cuenta Aristófanes en su obra ¨Lisístrata¨ (411 a.C.) que un grupo de esposas griegas encabezadas por la mujer que da título a la obra, hartas de las vehementes explosiones de testosterona bélica de sus maridos soldados, deciden declararse en huelga sexual, posicionándose firmemente en un intento de terminar con la guerra del Peloponeso y conseguir por fin que sus maridos se queden en casa en lugar de ir a despedazarse en la batalla. El sistema que emplean es simple: no entregarán sus favores carnales a los hombres hasta que estos no concluyan la guerra. 

Probablemente se trate de uno de los primeros documentos literarios históricos sobre la resistencia pasiva, es decir, la accion directa de la inacción directa. En dicha comedia se pone de manifiesto cómo y de qué modo la renuncia puede ser un camino y un arma contra el asedio de la brutalidad. Ni Thoreau ni Gandhi habían nacido aún, pero seguro leyeron después esta obra.

La huelga sexual de las mujeres en Lisístrata contiene un ejercicio plural de democracia real (recordemos que en la Antigua Grecia las mujeres no tenían derecho a voto), y asimismo un excelente método de activismo, con el cual una no puede menos que comulgar. La obra en fin, concluye con el pacto amigo entre los erectos y suplicantes combatientes, que no pueden soportar más la abstención a que les obligan sus cónyugues. Todo acaba en una fiesta de danzas y dopaminas, cantos y feniletalimina, manjares y adrenalina y... sexo. Un final feliz, como se ve.

El sexo y el amor son estrategias muy poderosas en el femenino. Es por ello que suele suceder que una muchacha vegana consiga mucho más fácilmente que su pareja masculina entienda las razones del veganismo y acabe practicándolo, lo cual al revés es menos frecuente, aunque no imposible. La mujer que decide abrazar o no hacerlo, tiene un poder de persuasión inmenso, habida cuenta que los grandes temas de la Humanidad son el sexo y la muerte. Incluso es fácil abrazar y ser abrazada. Lo difícil es lograr quedarse en ese abrazo.

Amar y ser amada, aceptar y ser aceptada, son las bases emocionales de las individuas sanas. Como animales sociales nos gusta relacionarnos, establecemos lazos multitudinarios, grupales o de pareja constantemente, y es en estos últimos -los más importantes-, donde los juegos de dominación, sumisión, roles de equidistancia y respeto por las decisiones de la persona con la que establecemos contacto íntimo, se convierten en claves de comportamiento que suelen proyectarse más allá del propio núcleo sentimental. No se trata del perverso ejercicio de la manipulación, sinó del sano deporte de hacer comprender la importancia de nuestros puntos de vista y hacerlos respetar.

                                                    http://vegangrafik.blogspot.com/


Como vegana ética y activista, yo siempre propondría una huelga sexual y afectiva permanente a las personas carnívoras. No por crueldad, sinó porque precisamente ese monstruoso sistema que explota y oprime a los animales no humanos es indudablemente mantenido y exhaltado ( hasta cotas históricas jamás alcanzadas ), porque lo aceptamos, de una u otra manera, en mayor o menor intensidad. Por ejemplo, un cazador que vuelve a casa con cadáveres robados sanguinariamente al bosque y encuentra una mujer asqueada de su acto y decidida a boicotarle con su indiferencia o su rechazo, es un cazador que se plantea salir al bosque, y que acaba no yendo. Un cazador que encuentra aceptación, cariño y ternura en casa después de haber asesinado sin piedad fuera de ella, es una persona que se crece emocionalmente con sus fechorias, encontrando eco de ellas bajo su propio techo, ahí donde más frágil y necesario se encuentra. Lo mismo sucede con las veganas que no aceptan que en sus neveras yazgan trozos de personas no humanas dispuestas para ser cocinadas.

La vergüenza por nuestros actos sólo aparece cuando las demás no los entienden o no los aceptan. La vergüenza es un acto social, como el reír o el llorar. Por eso es importante en el ámbito social estimular la vergüenza de quien no la manifiesta de modo natural cuando ha llevado a cabo un acto vergonzoso ante la ética, porque de ese modo se logran los cambios sociales positivos que disfrutamos a día de hoy. Un acto criminal es punible de modo legal, pero primero debe ser motivo de rechazo ético. Cuando la propia conciencia no funciona entonces se aplica la altura moral, y cuando esos dos mecanismos no son suficientes entonces, en última instancia, se aplica la ley. Y como sucede que es legal por ejemplo el comer carne, el testar en animales, el votar a partidos neonazis, el tener opiniones racistas o sexista ( aunque no el manifestarlas ) y otras tantas disfunciones de una civilización que se llame avanzada, entonces debemos aplicar estrategias morales de vergüenza para quienes la practican. No es un castigo, es una llamada de atención, una voz que advierte sobre conductas negativas.

Particularmente no me imagino besando unos labios carnívoros, como no me imagino besando labios de neonazis. Perdón por la provocación, pero es legítima. Al mismo tiempo encuentro que casi tan erótico como una muchacha vegana es una muchacha en bicicleta. Cada una tiene sus fetiches y los míos como se ve, son ecologistas.

Toda tragedia y desasosiego son susceptibles de mostrar un rostro habitual y neutro, sin reflejar la supuesta dimensión de una pérdida. Y lo peor no es constatar cómo las amadas se adaptan a nuestra ausencia, sinó con qué facilidad nosotras mismas lo hacemos. Entre el absurdo reino de quienes llegan en primer lugar y el absurdo reino de quienes lo hacen en último, existe el tranquilo reino de quienes no competimos.

El vegetarianismo es sólo una puerta a la casa de los derechos animales, pocos otros accesos hay más coherentes. El vestíbulo de esa casa es el veganismo, pero es la vida en esa casa, el activismo regular y exhaustivo, el que da sentido al hogar. 

Un modo de activismo es el sexual y amoroso, la dieta de la cama y del amor.

           La poderosa objeción de la dulce carne viva contra la vergonzosa carne muerta.
     

No hay comentarios:

Publicar un comentario