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martes, 21 de agosto de 2018

JAQUE MATE




Hace algún tiempo pregunté tendenciosamente a mi madre de 80 años mamá, ¿qué hace el rey?”. Sabía bien -como mi madre-, la función de una zapatera, una cajera, una butanera, una zoóloga, una artesana de abanicos, una enyesadora o una ultraatleta, pero del cortesano no sabía funciones útiles.

¿Para qué sirve un rey?, la pregunté, ¿para dilapidar quizás al erario público mientras sus abnegadas súbditas se suicidan por miedo al, desahucio? ¿Para limpiar las calles de su purria empobrecida cuando pasa su comitiva y que no moleste? ¿Para facilitar armas a gente asesina? ¿Para qué demonios sirve un rey?. Ya hace algunos años que sé que los reyes no existen, que son los padres, pero es que tampoco es que ya no hayan principes azules, es que jamas existieron. Eran el patriarcado.

La figura del rey es una institución clasista (hasta el punto de sugerir una hemoglobina mejor) basada en la piedra angular de la civilización: la esclavitud, cuya voluntariedad en el mundo contemporáneo la justifica para no avergonzar al vasallaje. Pero alabar es tan insultante como despreciar, porque cuestiona el principio de la igualdad. Sí, ese que las constituciones defienden.nLos pueblos que aman o respetan las ridículas marchas militares, las fanfarrias y las pompas son pueblos mezquinos y esclavos, adictos a sus bajas pasiones y a sus complejos de inferioridad y frustración. Esos pueblos comienzan todas las guerras y acaban invariablemente aniquilados por su propia estupidez. Pero ¿qué pueblo en la historia se ha salvado de tal comportamiento?. Cuando hablamos de comportamientos mezquinos, hablamos de ser humano, hablamos de nacionalismo. Las feudales se llenan la boca de democracia, con objeto de mantener su señorío casi inmáculo, con las concesiones económicas y oligárquicas estructrurales para que nada cambie pese a la apariencia; y la servidumbre porque su sometimiento codificado (exento de toda noción de humildad) les impide imaginarse otro papel más cómodo que ser pisoteadas. A cada cual su bota... Mientras unas normalizan la corrupción, las otras roen su mendrugo y consumen las drogas que filtran las demócratas que calzan la bota grandota. Un pueblo mediocre, estúpido y estupidizado, que sabe neutralizar por sí mismo cualquier conato de verdadero sentido común que se desate por parte de los grupúsculos del pensamiento crítico. En realidad los corderos son hermosísimos y autosuficientes en comparación con ese rebaño mezquino que llamamos sociedad.

España está “girando preocupantemente hacia el fascismo”... ¿En qué España vivísteis toda vuestra vida?. Franco tuvo sueños húmedos con la actual izquierda española, orgullosa de su melena tersa, azotada por el aliento de sus palabras, su pin tricolor y sus puños en alto masticando “Soriraridás con loj puebloj oprimíoh” mientras adoptan de inmediato el perfil del Che para la posible foto. Franco se tocaría las intimidades golosamente viéndolas ir y venir de la legalidad al pánico, luchando en procesión manifestiva con foulards palestinos, empujándose patatas bravas con quintos como cualquier obrera de derechas (otro de los triunfos del caudillo), pero siendo en actos aquella ni chicha ni limoná de Jara. Entes adictos a la unidad española, a encarcelar raperas y a amordazar con impuestos, porque una cosa es luchar y otra cosa es hacerlo, una cosa es desobedecer de pico y otra de cuerpo entero. Cuando la policía arresta y apaliza a una persona en democracia ¿duele y aterra menos que en dictadura?.

La mayoría de las banderas del mundo no usan colores pasteles, marrones, beiges, ocres, turquesas, lapislázulis, magentas, pardos, violáceos u otros de mayor sutileza cromática, sino que se abocan masivamente a los colores primarios. Simples en resumen, como la propia idea de la bandera y lo que significan.

“No sé -me respondió mi madre-, el rey sirve para sus actos oficiales y sus cosas”. El rey sirve para sus cosas. Sus cosas son robar el dinero legítimo y exclusivo del pueblo soberano que jamás fue consultado si quería tan altruista y alegremente financiar las operaciones de cirugía estética de la reina, sus trapitos, la inmensa fortuna legal e ilegal de quien sucediera al caudillo en inoperancia y chabacanería. Las cosas del rey son facilitar el asesinato de niñas con armas producidas por las súbditas de su reino, las cosas del rey son mantener la unión de los índices de producción que garantizen su peculio bajo ese extraño artefacto llamado España neofranquista, una reliquia arqueológica que jamás fue sepultada bajo tierra como debería, en lugar de cientos de miles de súbditas que no quisieron serlo, ejecutadas por la misma mano que puso a un rey a hacer sus cosas. La mano de la estupidez y del crimen.

martes, 3 de julio de 2018

TRISTE OSITO





Quedan cerca de 22.000 oso polares en el mundo. Algunos de ellos agonizan en las dobles muertes lentísimas de los parques zoológicos del mundo -dobles porque conllevan su previa muerte en vida, antes de su segunda definitiva- y otros sobreviven y sobremueren en sus territorios originales o cazados por inuits o por el “noble” “deporte” del reich de la caza. Los deshielos masivos provocados por el calentamiento global encogen sus territorios vitales y se ven obligados a basurear en el nuevo antropoceno de excrementos que -como un nuevo habitat humano- estamos colonizando en esos sus espacios. Espacios ya plastificados, petroleados, ensuciados como la inmensa montaña de basura en que se está convirtiendo el Everest gracias a megalómanas expediciones, o la isla del plástico del tamaño de Francia en el océano Pacífico, a la altura de la costa oeste de Estados Unidos....

Nos gustan los osos polares, pero más nos gusta viajar a Malasia. El fuego redentor de los combustibles fósiles arde en la hoguera de las pasiones más bajas con bullicioso crepitar, entre selfies en lugares exóticos. Mientrastanto, durante meses de hambre, la madre osa polar se come por desesperación el cadáver muerto de agotamiento e inanición de su segundo bebé, famélica hasta el dolor. Todavía punzada por la tortura del hambre rebusca en las basuras de las nuevas colonas buscadoras del mundo occidental. Buscan combustibles fósiles, minerales, diamantes, tratando inútilmente de satisfacer nuestra enfermiza gula o acaso confirmar que somos la más estúpida y prescindible de las especies, la que propícia la extinción anual de decenas de especies sin siquiera tener que capturarlas con cepos, ejecutarlas a balazos, secuestrarlas de sus hábitats, sino simplemente haciendo desaparecer sus bosques, sus playas, sus ecosistemas, sus acantilados o sus hielos.

Nos gustan los osos polares, son inmensos muñecos de nieve de hocico y mirada negros y licuosos como el légamo de la vida, de patorras anchas y andares graciosos. Sus crías son auténticos peluches que se interpretan en adorables muñecas ...fabricadas con petróleo para regalar a nuestras hijas. Nos gustan tanto que ni siquiera valen la posibilidad de renunciar a nuestro sagrado estilo de vida, porque el amor ególatra vale más que la vida de cualquier animal, por muy mono que nos parezca. Pero los animales no son bonitos, son caminos evolutivos de 3500 millones de años, y nuestra especie es la niña mimada por sí misma, megalómana y antropocéntrica, tanto que, avergonzada, creo a dios para disimular su adoración por sí misma.

Una de las ventajas de la magnífica esfericidad terrestre es que cuanto más te alejas de casa, más te acercas. El arte de huir es, como todo, algo que se aprende con los años mediante el método del error-acierto. El arte de huir se parece al de reir, llorar, odiar, amar, o cualquiera de los verbos de nuestra condición humana. Sociedades ciegas nos empujan a vidas diseñadas donde el riesgo de la espontaneidad queda virtualmente aniquilado. La profunda necesidad de ser alguien desvanece a la más profunda necesidad de simplemente ser y simplemente estar, restando importancia como hacemos a la vida sencilla, aquella que cada una vive cuando deja de simpatizar con la manada. Cuando huyamos, tratemos de no llevar con nosotras aquello de lo que huímos, el secreto de la eterna juventud es huír de lo que daña.

Libertad es verse a una misma en el espejo, no las expectativas ajenas. Veo a mi alrededor gente que viaja a cualquier lugar con la esperanza de regresar y contar que lo ha hecho. Así, no viajamos por voluntad propia -por algun tipo de instinto nómada-, sino por el placer que nos causa ser admiradas o escuchadas en los relatos de nuestros absurdos viajes a ningun lugar, o la creencia de que haciéndolo, vivimos. Veo gente a mi alrededor que acumula símbolos de poder, desde absurdos automóviles hasta insufribles alfombras, como si la posesión de dichos objetos garantizara algún tipo de sosiego a las injusticias de jornadas laborables esclavas a cambio de dinero. Somos felices realizando las labores del gentío, incluso las más repugnantes como disfrutar con trozos de personas en los platos, con la esclavitud de otras para hurto de sus fluidos y sus menstruaciones, o añadiendo a la necesidad de alimentarse, innecesarios frutos traídos desde el otro lado del mundo en condiciones de esclavitud, simplemente porque todo el mundo lo hace y su precio es asequible. Asediadas por la pereza y por el fantasma de la carencia, la humana concentró toda su energia vital y sus objetivos en la acumulación incesante. Tal fue su obsesión, que no sólo pretendía garantizar su bienestar, sino incluso pretender vencer a la muerte mediante su poder adquisitivo o la fama derivada de él. 

 

El viaje siempre es interior, debe serlo por una mera cuestión vital, quien viaja a un país enriquecido y sólo ve su lujo y caprichos satisfechos es como quien viaja a la India para ver el Taj Majal, o a Centroáfrica para ver las ceremonias rituales que ejecutan las tribus locales a cambio de dinero. Son viajes sin sentido, arbitrarios, colonizadores y evangelizadores, que no aportan nada sólido a la persona visitadora ni a la visitada. El viaje de placer se convierte en un lujo inservible porque se basa en el compartir fotografías y experiencias, y no en enriquecerse personalmente. Entonces no es un viaje, sino el mero desplazamiento de un cuerpo. Mi ejemplo de turismo más elocuente es el safari cinegético: Ir, Matar, Volver. Viajes de destrucción y colonización, turismo “agonic class”. Así mueren también los osos polares.

La injusticia es reprobable, siempre, pero hay pobrezas etíopes y pobrezas noruegas, no son las mismas. No podemos dirigirnos a un modelo de sociedad basado en una igualdad de coche, piso, trabajo de 8 horas, restaurante el sábado, vacaciones transatlánticas, etc. Ese modelo de vidas ha caducado o debe hacerlo, por el bien del planeta, de las demás,.. de los osos polares. Ese modelo de despilfarro insulta a quienes mueren ahora en el Mediterráneo global, tan nostrum, tan fosa común de refugiadas y niñas, por huir justísima y lógicamente de pobrezas, patriarcados y guerras o por querer acceder a nuestro modelo de despilfarro. El ejemplo que las exportamos es incorrecto. Lo indigno es la desigualdad, siempre, eso sí, pero este ejemplo de igualdad occidental que vendemos es el de niñas mimadas que patalean sin su chocolatina. Los derechos sociales deben revisarse, el nivel de vida debe desvincularse de lo material, la riqueza de los territorios debe atesorarse en su exhuberancia medioambiental, la justícia debe contemplar a todas las especies, la armonía social debe profundizar su discurso y ampliarlo al espectro de todas las víctimas. Hay que deconstruir el poder invasivo y excluyente y construir culturas de renuncia y diálogo. No importa la raza, sexo, clase o ideología que tenga alguien, siempre habrá otra alguien que halle razones para discriminarla. No importa la especie a la que pertenezca alguien, siempre habrá quien encuentre el modo de explotarla. Los animales tienen nombres nominativos y apellidos de cosificación como perros cazadores, gallinas ponedoras, caballos de tiro, vacas lecheras o animales de caza. Ese ordenamiento fascista del mundo debe concluir.

Con premeditación y alevosía, el otoño envía a sus cuervos a sobrevolar el prado. Los metálicos graznidos de amor de las más oscuras aves cantoras, tiemblan en sus gargantas contra el ventoso día. Dejaron la timidez y la cautela del resto del año, se sienten hermosos y exigen la mirada del mundo, del prado, del bosque inmediato, agrupándose, exhibiéndose y reconociéndose, felices del reencuentro. La belleza humana es la renuncia individual y decrecimiento colectivo. A partir de una propuesta de modelo social que parta de esas premisas, valiente para cuestionar toda nuestra historia pasada y presente, se podrá organizar un mundo sencillo y para todas. Para Todas. La ignorancia es esa mala poeta que escribe sus versos sin actos, solo con palabras. Los osos polares no hablan, sólo actúan. Su belleza merece la nuestra.

jueves, 19 de abril de 2018

VEGANOCRACIA

http://www.tvanimalista.com/es/2018/04/05/veganocracia/



Cerca de Hawai, cada año cientos de ballenas Humpjack, se reencuentran. Son cetáceos polígamos y la congregación de machos espera ansiosa la señal de una hembra que con aletazos sobre la superficie del mar, indique su disposición al apareo. Como una exhalación, masas de carne y grasa bucean a 32 km/h para enfrentarse y epatar a la hembra, que escogerá al de su agrado. La carrera es violenta y en alguna ocasión mortal. Se empujan, se colean, se avasallan con virulencia, persiguiendo durante horas a la hembra, la cual mide también así en ellos su resistencia. Finalmente la hembra se aleja con un elegido, dejando un grupo de machos desbravados. Entonces ellos comienzan a acariciarse entre sí con dulzura, con una ternura amorosa que contrasta con la violencia con que se maltrataban anteriormente. Parecen pedirse perdón mutuamente por todo ese maltrato.


El veganismo es un modo de pedir perdón, la reacción lógica de la individua sana ante el espanto de la muerte prematura. No hay más extremismo que aceptar que degollar, esclavizar, orfanar, violar, torturar y asesinar a alguienes, sea justificado de algún modo. El veganismo no es mirar al animal matado, sino ser él, y morirse un poco en cada inocente, ver la propia muerte en un espejo sangrientamente injusto. Lo anormal, lo enfermo, es ver a las demás como comida, sexo o diversión.

El veganismo es una postura de mínimos. El veganismo -es decir la consideración ética de las demás especies animales como beneficiarias de derechos fundamentales de vida, libertad e integridad física y psíquica-, conlleva lógicamente su dieta (como aspectos diferentes pero sinérgicos de una misma actitud), que hay que normalizar y trasladar a todos los aspectos de la sociedad, con argumentos progresistas, ecologistas, de salud…, siempre bajo el paraguas de la ética como motor. El veganismo propone una sociedad basada en la cultura del respeto y la igualdad, un paréntesis en la inercia brutal histórica, basada en pirámides, socialización de pérdidas o utilitarismo, dentro del cual el valor de la vida se alza, partiendo de una vertiente sensocentrista, pero con principios de precaución para otras formas de sensibilidad que desconocemos (animales no humanos sin sistema nervioso central).

La definición más exhaustiva de veganismo sería “abrir las manos”, dejar decidir acerca de sus vidas a las esclavas que apresamos, y sucede igual con el feminismo. Desde la corrupción que supone su “domesticación” (una megalomanía que sostiene la idea de que nuestra especie ha logrado someter los millones de años de genética de las evoluciones y culturas animales), hasta el desquiciado dogma de que el resto de faunas dependen de nosotras. La idea de la veganocracia, de un mundo vegano en el sentido mas amplio, pretende desbagatelizar el concepto del veganismo como simple dieta, aunque sea importante hablar de dieta porque es responsable de la casi totalidad de los asesinatos de no humanas, el veganismo es respeto inter y extraespecifico, la dieta es la consecuencia de ese respeto.

Una cita o una poesía no cambian el mundo, la literatura no amuralla el paso de lo burdo y el insolente avance de la estupidez; pero una cita o una poesía, como una chispa, una transgresión, pueden abrir una puerta y comenzar una corriente de aire el cual -en el marco de un pensamiento crítico-, detone una revolución. No hay que temer a las palabras, son meros fonemas invertebrados, las palabras no son nada, sino los gestos que de ellas emanan. En estos tiempos que corren, donde alcanzamos la cumbre de la crueldad contra las demás personas animales, el gesto del “no quiero”, -desanudando con ello las manos entorno al animal apresado-, ya es revolucionario y humanista. Hace falta compromiso, grito, protesta… pero ante todo abrir las manos, asomarse al acantilado de la lucidez, para contemplar la espectacular vista de un paisaje ancho, curioso y hermoso. Nada más excitante y temible que alguien pensando críticamente. No basta con provocar, ni con saber, sino gestionar la información con astucia y honradez, con objetividad y bondad, sin defender los propios privilegios, como acostumbramos. Eso es lo mejor de un ser humano.

La bondad, el altruísmo y la justicia son las formas más elevadas de inteligencia. Quien entiende la esclavitud y la muerte prematura como malas, entiende el veganismo. Si el veganismo es demasiado radical, entonces ¿qué es degollar a una vaca y verla desangrarse asfixiándose colgando de una pata?. No requiere más dinero, no requiere activa y drásticamente cambiar la propia vida, ni pasar horas siquiera haciendo proselitismo, simplemente renunciar a los asesinatos y las agonías para un capricho. El carnismo es un capricho de personas crueles y perezosas, adictas a no renunciar, a quererlo todo y a cualquier costa.

Aún no he salvado tantas personas como me he comido, pero dejar de comerlas sólo detiene la matanza simbólicamente. Quedan las deudas por saldar. Para eso está el activismo. Neutralidad, jamás, la neutralidad es otro de los nombres del fascismo. El precio del pensamiento crítico es la soledad, pero al mismo tiempo las mejores selectas compañías. La madurez de la activista consiste en lograr utilizar el dolor como herramienta y no como arma. Vivímos en el medioevo en nuestro trato a los animales así que la alternativa a explotar animales es dejar de hacerlo, como la alternativa a violar niñas es dejar de hacerlo. Todos los símiles cárnicos actuales -como las muñecas sexuales con formas de niña- sólo dirigen la sociedad a recanalizar las disfunciones y las adicciones con el objetivo de no renunciar a satisfacerlas, aunque ayuden. Es el triunfo incontestable del patriarcapitalismo, lograr una prostitución alegre, unos caprichos tóxicos diagnosticados como saludables y modernos y la absurda idea de que el poder de voluntad del ser humano no puede simplemente dejar de causar víctimas. El veganismo y el patriarcapitalismo son incompatibles entre sí porque el patriarcapitalismo es el sistema responsable del asesinato de millones de personas humanas y de miles de millones de personas no humanas. Pensar que el patriarcapitalismo “vegano” va a salvarnos es tan absurdo como rezar a dios para que te toque la lotería. El avance imparable de la dieta vegana puede parecer que debiera tener una repercusión cada vez mas importante en la sociedad, sin embargo el número de victimas crece exponencialmente en sentido contrario, es decir, que si se duplica el numero de personas que llevan una dieta vegana, se triplica el numero de no humanas asesinadas. La culpa de esa antítesis matemática la tiene el capitalismo, claro, por eso no podemos basar la dieta vegana en una mera cuestión consumista. La aceptación masiva del veganismo ha derivado en un veganismo de moda estructurado en QUÉ se come y CÓMO hacerlo, no centrado en destacar a QUIÉN no se come y en POR QUÉ no hacerlo. Los llamados “sacrificio eutanásico” y “por aturdimiento” son eufemismos dictados por el deseo de exculparse de las asesinas, para no reconocer a toda instancia las consecuencias de su labor. Modificando los términos, se crea un imaginario escenario benévolo que les otorga distancia con sus crímenes y responsabilidad ante ellos. Dicha exculpación abarca no sólo a quien planea y ejecuta los crimenes, sino tambien a quien se beneficia de ellos, la consumidora.

En la luna precisa, en la corriente adecuada de la noche perfecta, millones de corales liberan trillones de huevos y toneladas de esperma en el gran arrecife de coral australiano. Es la locura de la vida como una tormenta. Durante las guerras y los episodios de matanzas masivas la gente sigue pariéndole hijas al horror, condenándolas a una muerte casi segura ¿por qué?. En los campos nazis, en las guerras, en las dictaduras sangrientas… hay muchos ejemplos. Parir es la respuesta intestinal más animal existente, el desgarrador deseo de la vida, cruda, desesperada, ubícua, que desafía a la muerte del único modo que sabe. Los animales respondemos con vida cuando todo lo que nos rodea es muerte ¿qué otra respuesta más bella y lógica podemos esperar de la dinámica evolutiva?. La intuición es el material de construcción de los absurdos, pero también de las genialidades y un mundo nuevo no puede construirse con las viejas estructuras, sino sobre sus cenizas.


"Gorilas que hablan, caballos que lloran y macacos justos. La personalidad animal". Charla en el VeganFest Alicante 2017



sábado, 23 de diciembre de 2017

DEPENDE DE TÍ TAMBIÉN




“-¿Quiere usted bolsa?, -Sí por favor, tres”. Los pepinos chilenos que entran en ellas están envasados individualmente con una película transparente y brillante, así como las botellas de agua en que hasta la etiqueta es plástica. Los tomates africanos en bolsa ligera que se rompe tras un sólo uso, como las patatas chinas, las lonchas de queso separadas una a una por una lámina de plástico y empaquetadas en otro envase, la carne fileteada, los cartones de leche y vino, las cervezas en latas de aluminio, los panecillos... todo perfectamente separado por filas y filas de ubícuo plástico finísimo, de usar y tirar. La pesadilla de cualquier persona con una mínima conciencia ecologista. En fila índia, una tras otra, repartidas por cientos de miles de supermercados y tiendas del planeta, por cientos de millones. Nuestro “primer” mundo ostenta su podio en la falta de escrúpulos y el despilfarro. Ojalá fueramos tan rápido soltando privilegios como abrazándolos.

Cada año en el archipiélago de Las Galápagos, la isla La Española recoge para nidificar a la casi totalidad de la población mundial de albatros, 12.000 parejas, 24.000 personas. Tras meses en el aire, durmiendo y alimentándose, la hembra y el macho de esta especie sincronizan sus relojes biológicos para reencontrarse. La misma pareja monógama de por vida, vuelve a la cita puntualmente durante unas semanas, tras vivir separadas el resto del año. El amor los reclama a miles de kilómetros, para romper sus celibatos y su navegar aéreo, procrear y darle al mundo un sólo pollo. La vida tiene sus exigencias. Entonces, emocionadas como niñas, danzan una frente a la otra en la ceremonia del delirio, entrechocando sus picos dulcemente, mirándose desde y hasta el fondo de sus enormes ojos licuosos, gritando enfebrecidas de felicidad y alzándose y descendiendo en un baile hermoso. Es como un cortejo con alguien a quien no tienes que enamorar, sin la presión de la duda, sin el desprestigio de la incertidumbre, con la pura felicidad de encontrarse y estar.

Para producir un sólo kilo de carne es preciso el equivalente a una piscina de agua. La ciudad catalana de Barcelona presume oficialmente de reciclar el 50 % de sus residuos urbanos, aunque hablando con trabajadoras sabemos que apenas llega al 30 %, todo lo demás es combustible de cementeras, enterrado bajo tierra o enviado a diversos puntos geográficos del mundo para su desguace o para ser quemado al aire libre. No importa, incluso si todos los residuos domésticos generados por el ser humano se recuperaran al 100 % en todo el mundo, ello supondría la solución del problema en apenas un 5 % a escala global, debido a que es la industria y los empaquetados las responsables de la masiva tala de bosques para celulosa y la causante de que TODAS las aguas de TODOS los océanos y mares del mundo estén infestadas de micropartículas de plástico, de los millones de toneladas de él que el sistema consumista arroja a los vertederos del mundo. Las micro y macropartículas, accidentalmente, son parte de la dieta de muchas aves marinas, quelonios, peces, cetáceos, y otras familias que se alimentan parcialmente de ellas y les provocan afecciones digestivas letales.

Los albatros miden hasta tres metros de envergadura, son unas aves inmensas y viven 60 o 70 años, muy longevas para ser pájaros. Alzan el vuelo por primera vez tras la época de pollos, y apenas tocan el aire detienen su aleteo para dejar que el viento los sostenga, como semillas. Salen al mar sin experiencia ni educación al respecto, enseguida saben que es su verdadera casa y no vuelven hasta cinco años después al mismo lugar donde nacieron, con objeto de buscar pareja. Suspendidos en el aire como vapor o lluvia inconsistente, pueden volar durante días sin posarse en tierra, consumiendo tan poca energia que incluso duermen en el aire, volando. Quizás duerman soñando las nubes del mejor modo posible: siendo nube.

Cientos de miles, y seguramente millones, de personas humanas cada día en las grandes y pequeñas ciudades del mundo, recogen de los contenedores de deshechos miles de toneladas de lo que el capitalismo ha considerado basura. Son objetos y comida en estado de uso y consumo que acaban despilfarrados por la doctrina desquiciada del “usar y tirar”. Realizan una labor social y ecológica sin parangón, permitiéndoles sobrevivir. Sin este trabajo formarían parte de la lista de muertas que el sistema económico terrorista que nos domina. La basura no existe, como no existe la inferioridad ni superioridad racial o específica ni el género. La basura en la naturaleza es ciclos y todo sirve para algo. Cuando veáis a recogedores de basura por vuestras ciudades, agradecédles su trabajo. Encerradas en nuestro artificio vital es cuando la fortaleza se hace cárcel y también sentencia.

Los albatros son excelentes pescadores, su dieta es también oportunista, por tanto comen restos de capturas arrojados por los barcos de pesca, calamares muertos e incluso cogen cebos de pesca de palangre y acaban muriendo con los enormes anzuelos clavados en sus gargantas, o ahogados enredados en las redes. Las parejas alimentan a su única querida y valiosísima cría con esas capturas, que incluyen trozos de plástico, mecheros, tapones de botellas, y muy diversos objetos que las adultas confunden fatalmente con comida. Muchos pollos muertos han sido hallados en las colonias de cría, con los vientres llenos de basura humana, que no pudieron digerir y que los mató de hambre. Saciados por inerte plástico.


El miedo de los dinosaurios se llamó meteorito, como el de la biodiversidad se llama Ser Humano, pero los dinosaurios no crearon al meterorito. Seamos tan generosas exigiendo nuestros derechos, como otorgándolos a las demás. La riqueza no es poseer, sino no necesitar. No necesitamos ni una décima parte de lo que compramos. Cada día de extracción y prospección de depósitos petrolíferos o bolsas de gas, despilfarro de celulosa, transportes de mercancías y turismo, explotación de suelo fértil para superproducción de comida, cada día de crecimiento económico a costa del planeta supone la matanza de billones de animales no humanos y ejemplares únicos de flora. Cada día. Centrarse únicamente en el veganismo, que protege apenas a un centenar de especies, es de una miopía profunda. El planeta nos está exigiendo el decrecimiento inmediato del progreso económico y la implantación de la renuncia como modo de salvar y salvarnos. Cualquier acto en otra dirección será la sentencia de muerte para millones de especies. La especie humana sólo se enmendará comportándose como los demás animales. El método de conservación natural más eficaz del mundo es acabar con el capitalismo. Desnudad al ser humano de expectativas y mística y quedará la carne temblorosa, frágil, como la de los sublimes albatros.





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martes, 19 de diciembre de 2017

Patriarcado especista

         Al márgen de un discurso feminista que no me compete mostrar por poseer un cuerpo leído macho por la sociedad, vehicularé el siguiente texto según una visión del feminismo aplicada a la explotación de los animales no humanos Conceptos dolorosamente idénticos en demasiados casos, así como tendencias y carácter de una instrumentalización que opera para someter lo mismo que para rentabilizar. No se pretende en el texto sustituir a ninguna mujer, ni hacer una educación feminista, sino tan sólo transversalizar y visibilizar unos paralelismos y modus operandi entre la explotacion a los animales no humanos y la cosificacion a la mujer por parte del patriarcapitalismo.

             La cultura del miedo y la violación, de la guerra, de la invasión, de la rentabilidad a toda costa, del beneficio sobre la vida, son algunas de las caracteristicas del libre mercado neoliberal, que involuciona desde el capitalismo, excretado a su vez por un padre dominante y acomplejado. Milenios de sometimiento patriarcal en ámbitos políticos, economicos, socioculturales y religiosos, sitúan a la hembra humana en una posición de reponedora de otras humanas, de autómata expendedora de vida para fines de perpetuación específica. La figura de la madre, glorificada por las religiones mayoritarias, no es ensalzada por sí misma, en su valor intrínseco, sino como sagrado cáliz de lo importante: el profeta nacido, siempre macho. Durante las dictaduras y las guerras en la historia, las mujeres cumplían una funcion fundamental de productoras de nueva carne de cañón, nuevas trabajadoras, nuevas soldadas, y nuevas acólitas del pensamiento imperante en cada determinado regimen. Este modelo a interpretar se presenta tan ubicuo como obtuso, por la limitación de perspectivas que adjudica a la hembra humana, cuya infancia es un adoctrinamiento de la fertilidad y la obligación del cuidado, del participación pasiva en los acontecimientos sociales que se desarrollan. Después, su vejez será la memoria de aquella madre que fue. A las hembras no se las otorga valor en sí mismas para el patriarcapitalismo -acaso reducidas a meras consumidoras-, sino que son la pieza clave para perpetuarlo.

              La explotación de los animales necesita de madres, miles de millones de animales son nacidos y ejecutados en centros de reproducción y extermínio, y las hembras son consideradas como poco mas que un sistema reproductor, matricial y uterino, tratado como un engranaje más de la cadena del carnismo. Los machos reproductores no tienen un destino muy disímil, pero su función es la producción de esperma para fecundar -violar- a las hembras, la concepción y el parto es delegado a las hembras.

               Nadie que no sea una imbécil ética puede negar que los animales no humanos sienten, piensan, desean vivir y necesitan su libertad para hacerlo. Discriminar animales por su especie es una conducta fascista y por ende, patriarcapitalista. Ni siquiera un ciencia que confirma desde hace décadas la personalidad animal, la sintiencia y la complejidad de las vidas animales puede ser tan elocuente como la propia observación de los animales que tenemos cerca, donde vemos sus intereses, sus deseos de decidir y su idiosincrasia personal, exactamente igual que la de los seres humanos.


           Nada tan patriarcal como la cultura de la invasión y la dominación. La lectura de una naturaleza depredadora-depredada donde el parasitismo y la competitividad dominan el discurso ambientalista, obvian flagrantemente la mucho más vigente cultura de la cooperación, la sinergia, la simbiosis, el comensalismo o el altruismo. Así, los comportamientos invasivos y jerárquicos o la magnificación del concepto de macho alfa, niegan otras formas de convivencia.

        La persona violadora y la persona carnista comparten una visión meramente instrumental de sus presas, considerándolas como meros trozos de carne, dentro de una dinámica de lucha y sometimiento donde una gana y otra pierde. La mirada de alguien sobre otra alguien reducida a un trofeo, unos kilos de carne, un placer o una satisfacción unilateral es exactamente igual en una canibal, una violadora, una pederasta o una consumidora de porno, prostitutas, carne y productos de origen animal. Ese mismo rol de verdugaje actua en la esclavitud y el secuestro mediante la fuerza bruta o el chantaje que ejercen los machos sobre las mujeres sumisas, sometidas o alienadas, donde la víctima deja de tener identidad e intereses, para convertirse en cosa al servicio de alguien. La cosificación de las mujeres y animales no humanos es la base de la cosificación de la vida, y ninguna sociedad puede avanzar mientras haya seres sintientes de primera clase y seres sintientes “intocables” o de castas inferiores, destinados a servirnos.

            Las abejas son insectos con personalidad y vida compleja, según resultados de estudios realizados en diferentes países por diversas científicas. En el panal productor de miel, polen, jalea real o cera, la reina es sometida a un proceso de violación sexual repetida hasta que su vida productora se reduzca, entonces sera ejecutada. En Israel y en muchas explotaciones apicultoras del planeta, las reinas son decapitadas sistemáticamente cada año, con fines de aumento de las puestas de huevos. Las trabajadoras son aplastadas durante la recogida de los productos del panal, que se hace en granjas industriales con aire comprimido y que les produce amputaciones de patas y alas y muerte por inanición o por aplastamiento de las celdas meleras manipuladas. La sobreexplotación en el robo de los productos de la abeja lleva a panales enteros a la destrucción, y la cría de abejas es un mero ejercicio de sometimiento de hembras, casi exclusivo.

             Las miserables vidas de las gallinas llamadas “ponedoras” son desperdiciadas encerrándolas en jaulas del tamaño de una hoja din-a4, no pudiendo ver el sol o abrir siquiera las alas. Descalcificadas por el esfuerzo de poner un número de huevos diez o quince veces superior al estado natural, se despluman por el roce continuo con barrotes. Ese sangriento forzado de sus condiciones sexuales naturales hasta el extremo, les provoca infecciones en la vulva y tumores en la vagina y el sistema reproductor, muchas mueren por huevos atascados en sus conductos, picoteadas y canibalizadas por el estrés en sus compañeras de jaula, las cuales, excitadas por la visión de sus vaginas llagadas, picotean agrandando las heridas en infecciones raramente vistas en hembras humanas pero que presentan una apariciencia tan altamente dolorosa como similar. La vida de la gallina depende de su producción, pero no suele pasar de 1,5 meses, cuando en libertad podría alcanzar los 6 y 8 años), la descalcificación y desvitaminado de tan enorme producción de menstruaciones que serán robadas, las deja en un estado deshechable del que se recuperarán.... siendo trituradas para subproductos cárnicos. Los pollitos destinados a cría nacen en incubadoras, sin más contacto que sus hermanos y compañeros, caminando sobre fetos muertos y huevos sin eclosionar, son sexados y lanzados a tolvas gigantes donde según la finalidad que vayan a tener (hembras-gallinas “ponedoras”, machos-carne) son triturados vivos (para la indústria cárnica) o no, gaseados vivos o no, o metidos en bolsas de basura a razón de cientos hasta que se mueran aplastados por el peso o asfixiados en lenta y horrible muerte. Son los llamados “pollitos de un día” y son eliminados varios cientos de millones cada año, sólo en la UE. La industria del huevo es explotación de cientos de millones de hembras por el hecho fisiológico de serlo.

              Las cerdas de cría son encerradas en cubículos poco más anchos que su cuerpo, que no las permiten girarse, sólo derrumbarse para dormir o para alimentar a las pequeñas cerditas que serán separadas de ella para ir a las naves de engorde. Muchos bebés mueren aplastados por la propia madre, que no puede ver dónde se tumba dentro de su angosta cárcel. Cuando dejan de ser productivas, se llevan al matadero o se ejecutan ahí mismo, en la granja, si no se hallan en estado de caminar por su propio pie. Es frecuente encontrar en los contenedores de cadáveres de las granjas de explotación, inmensas madres muertas que han colapsado del esfuerzo, sobre ellas, docenas de cadáveres de sus cerditos, reventados contra el hormigón por las trabajadoras de la factoría de carne, o dejados agonizar de hambre sobre el cuerpo de la madre muerta.

                 Las vacas consideradas lecheras han sido genéticamente seleccionadas y estimuladas mediante hormonas con el fín de producir diez veces más leche que sus antecesoras, ello conlleva a una extenuación física y psíquica de sus cuerpos, descalcificados, que en ocasiones no pueden sostenerse sobre sus patas, que se rompen y deben ser arrastradas al matadero. La vaca es inseminada, violada mediante un brazo humano introducido hasta el fondo de su vagina y acompañado de una cánula seminal para fecundarla,. Es habitual hacerlo poco después de haber parido, de manera que si deja de producir leche es enviada prematuramente al matadero con el feto dentro. El 25 % de las vacas llegan al matadero embarazadas, y se las ejecuta a ellas y a sus fetos. El continuo parir las genera infeccionesde vagina y vulva, evisceraciones de intestinos por músculos incapaces de contenerlos y todo tipo de enfermedades de orden sexual. Sus hijas son secuestradas al poco de nacer y ejecutadas o engordadas para carne o producción lechera lejos de la madre

              En la relación patriarcal la evolución de la fuerza bruta ha derivado al chantaje del amor romántico, donde un destino superior enlaza indisolublemente a la mujer con el hombre posesivo, disfrazando de belleza la esclavitud. Las granjas con gallinas “felices” de obsequiar con sus huevos a la persona explotadora, las vacas contentas de “dar” su leche o a sus hijas al cuchillo, el “amor” de la persona granjera hacia sus esclavas, la supuesta relación consentida entre el animal no humano extorsionado y secuestrado con la persona que lo posee en un supuesto agradecimiento mutuo... Una nauseabunda escenografía la cual forma parte de una tétrica obra de falsía y mentiras, como los mitos de amor romántico, idealizado en el cine, la literatura, el arte y la cultura en general, la religión y la sociedad; donde la posesión, la indisolubilidad, la pertenencia y el vínculo obligatorio tiene un aire benévolo que contrasta con la realidad de los maltratos, las palizas, los celos, los controles y la coerción ejercida por el macho hacia la hembra, en el seno de una cotidianeidad que mima ese concepto y niega a la víctima de su libertad de elección. Incluso la aplicación de las leyes contempla el “buen trato” como algo abstracto y delegado a la voluntad de la persona explotadora. En el caso animal no humano sus voces son inaudibles puesto que son considerados bienes muebles, y en el caso de las mujeres maltratadas, se cierne una sombra inmensa de duda sobre los casos de denuncias hechas por mujeres, que son sometidas a riguroso examen de credulidad, hasta que en muchos casos la mujer resulta asesinada. El amor romántico resulta tóxico porque formaliza el maltrato y lo embellece con un discurso brutalmente patriarcal, donde el macho interpreta un rol activo y la hembra-animal no humano, ejerce un rol pasivo.

                      Lo personal es político. Ningún maltrato, violencia o explotación cometido por alguien contra alguien puede quedar en el campo de las decisiones personales. Las dinámicas de dominación patriarcal abarcan mucho más que el sometimiento directo a las mujeres, son un sistema brutal y violento que debe ser erradicado por el bien de la ética y la construcción de una sociedad sin víctimas.









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domingo, 5 de noviembre de 2017

El desafío catalán

En su lecho mortal, enjuto y moribundo, el viejo dictador susurró al oído del sucesor de su imperio “preserva la unidad de España”. Sonaba como la voz macilenta de un zombie, pero se trataba de una orden concreta, sobre la naturaleza de la cual ya mostró obsesión enfermiza durante su mandato a sangre, represión, cárcel y fusilamientos, y la cual quedó grabada en el cerebro del joven nuevo monstruo. Otro parásito de sangre azul, acusado de matar en su juventud al propio hermano en un accidente de caza para heredar el trono, y que recibíría la corona real de las própias trémulas manos del asesino, restaurando aquella ridícula -como todas- realeza, que la república sanamente había erradicado de España hasta el golpe de estado de 1936 y la guerra consiguiente que costaría un millón de muertas. La monarquía española es un resíduo pegajoso de la dictadura, como el excremento que queda pegado al inodoro y no se va sin ayuda de escobilla.

    Murió por fín el asesino, sin cargos de mala conciencia, sin las uñas manchadas de la tinta con que firmaba las sentencias de muerte, sin las canas enredadas de los aullidos de las torturadas en sucias comisarías, plagadas de fascistas sin escrúpulos ni más patria que el dolor ajeno. Pálido murió, como las ciento cincuenta mil muertas que su dictadura dejó, personas sin una tumba donde llorar a un padre, y la impunidad más absoluta recargada de chulería por parte del poder, tanto del de derechas como del de “izquierdas” que hubo, una mera pantomima que llenó el país de armamento de la Otan, centrales nucleares, bases americanas y profunda corrupción. Se especula que España es uno de los países con más corrupción estatal del mundo.

    Camboya ha sido la dictadura más sangrienta de la historia contemporánea, después de ella, España es el país con más desaparecidas del mundo. Triste récord. Yacen en cunetas olvidadas, 80 años con las manos atadas, un tiro en la nuca y ninguna intención por parte de las administraciones de la España actual de exhumar dichos cadáveres, por ser de antifascistas, por ser de segunda clase. Mientras en muchísimas ciudades de España todavía lucen nomenclaturas con símbolos franquistas, nombres de sangrientos generales o del propio caudillo Franco. A nadie se le ocurriría legalizar una asociación en honor a Adolf Hitler, como sucede lamentablemente en España con la Fundación “Francisco Franco”, que recibe fondos públicos del estado y organiza eventos y apoya iniciativas parlamentarias. El saludo romano del imperio nazi está severamente prohibido y castigado en Alemania, no en España.

    Esa basura es España, neofranquismo en estado puro, con su sol, sus playas, su alcohol barato, sus paellas y más de 60 mujeres e hijas ejecutadas sólo este  año por terrorismo machista. Un cuadro menos pintoresco que el que la industria turística vende a la incauta visitante. Es por ello que Catalunya ha querido huír de esa España.

     Cuando el presidente catalán Lluís Companys en 1940 declarara la independencia de la República Catalana, y después de ser detenido por la Gestapo en Francia, a petición de la policía franquista y fuera fusilado por soldados en el castillo de Montjuich de Barcelona, se inició un intento de destrucción de la cultura catalana. El idioma catalán (uno de los cuatro idiomas oficiales del estado español junto con el gallego, el euskera y el castellano, porque el “español” NO existe) estuvo prohibido en las escuelas franquistas, donde “sólo se hablaba cristiano”. Quien aquí escribe debió aprender catalán en casa como miles de niñas, y como miles de niñas, el abuelo de quien aquí escribe estuvo tres años en la cárcel por republicano. Las cárceles durante el franquismo siempre estuvieron llenas.

    Esto es sólo un contexto de la situación actual en Catalunya. Hay muchos más prolegómenos, mucho más dolor, represión, chillidos y lágrimas. Y sucedió algo similar en Euskalherria, donde surgió una formación político-militar llamada ETA, y que asesinó a quien fuera el presidente franquista, primer sucesor elegido por Franco, almirante Luis Carrero Blanco, llamado popularmente “el ogro” por su aspecto brutal y tosco, y que acabó con cincuenta kilos de dinamita bajo el coche y lo mandó a 30 metros de altura hacia el cielo que anhelaba. ETA fue tristemente famosa por sus 800 asesinatos pero la violencia es una herramienta fácilmente neutralizable por el poder. Con más violencia, claro, el pasatiempo preferido de los machos. Casi era un placer para el aparato represor franquista y postfranquista -lleno de machos bien cebados con carne y sedientos de sangre ajena- poder acusar a ETA durante los últimos 40 años de neofranquismo, de todos los males habidos y por haber, y justificar todas las actuaciones del gobierno central y regional en cualquier aspecto de la esfera pública, utilizando sus muertes como cortina de humo para desvalijar las arcas públicas, establecer sistemas de encubrimiento de corrupciones, creación de grupos terroristas sicarios estatales, hacer presas políticas, prolongar la tortura, el terrorismo de estado,... instalando una justícia visceralmente partidista, asesinatos de detenidas, presas políticas postdictadura... y creando ese cocktail mafioso entre la cultura del miedo y la cultura de la violación tan popular en el mundo patriarcal. España no tiene nada que envidiar a las repúblicas bananeras, peor, porque es una monarquía bananera.

    Las dictaduras encubiertas funcionan en casi toda América latina, y en España por supuesto, con sus leyes opresoras (la famosa “Ley mordaza” que inhibe muchas formas de protesta en la península ibérica, o las leyes antiterroristas que permiten criminalizar y linchar mediáticamente a la gente acusada de actividades “terroristas” -existen decenas de casos de cadenas perpetuas encubiertas, así como presas políticas sin cargos-. La impunidad de las apologías a la dictadura o la prepotencia de un gobierno que, tras los años de la llamada Transición  -comenzada tras la muerte física del dictador en 1975 y que costó 600 asesinatos-, mantuvo en cargos de poder y gestión de estamentos gubernamentales a todas las figuras políticas del franquismo y a sus familiares; en un nepotismo de manual que garantizaba que poco iba a cambiar y que todo quedaba -en palabras del propio Franco- “atado y bien atado”.

    La Constitución Española se firmó en 1978, el artículo 2 dice “se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles", negando por arte y magia de la voluntad del dictador el derecho a la soberanía de aquellos territorios que, democráticamente, quisieran no pertenecer a la sangrienta España cuya tradición más conocida es la de ejecutar a los toros ante cientos de espectadoras. Durante décadas los pueblos vasco y catalán, como partes más activas en un deseo de desligarse de la toxicidad neofranquista, se toparon con ese muro constitucional. Era una constitución que, como todas, debía revisarse y adaptarse a la realidad social de cada territorio. Durante su historia, Alemania ha reformado su constitución en 80 ocasiones, por poner un ejemplo, pero la española sólo ha sido reformada para benefício de la oligarquía política y la monarquía, la trama de una mafia hondamente corrupta.

    Cansadas de darse de bruces contra el muro del círculo vicioso burocrático y la antigua estupìdez del gobierno fascista español, que impedía hablar de independencia, las asociaciones, partidos políticos y entidades independentistas de toda Catalunya formaron con el gobierno la propuesta de un referendum para la soberanía catalana, que fue inmediatamente rechazado por el gobierno central español, como siempre, pero que se mantuvo firme a pesar de las amenazas y las represalias ante un presunto delito de sedición. Ante la inminencia del 1 de octubre de este año ( fecha elegida para el sufragio catalán, la pieza crítica de su desafío ), el gobierno neofranquista español envió a 10.000 unidades de un cuerpo policial-militar para impedirlo, confiscando para ello el material propagandístico de la votación, papeletas de voto y buscando por toda Catalunya las urnas -escondidas en Francia-, desarticulando páginas webs informativas al respecto y otras medidas represivas que las catalanas ya esperaban e iban contratacando con páginas nuevas e información renovada y actualizada cada hora. Las papeletas se imprimían en casas privadas, la policía havía revisado imprentas buscándolas. La noche previa al día 1-O cientos de miles de catalanas, trabajadoras, estudiantes, jubiladas y pueblo puro durmieron en las escuelas, pequeños ayuntamientos y lugares destinados a las votaciones, con sus termos, sus mantas, sus abrazos y su esperanza. La solidaridad y sincronización de la gente fue espectacular, la firmeza y la cooperación, así como un ambiente de pacificidad total invadieron toda la lluviosa jornada. Por la madrugada, miles de agentes policiales equipados con material antidisturbios y en algunas ocasiones bajo los efectos de narcóticos, entraron por las malas a todos los lugares donde se había o se estaba votando. Rompieron puertas, destruyeron vidrieras, tumbaron vallas, arrancaron cerraduras, patearon y apalearon personas, aporrearon ancianas, dejando una persona ciega y cerca de mil heridas, además de cientos de magulladas de levedad. Las gestionadoras de las votaciones llevaban un control de los votos digital que impedía a la misma persona votar dos veces, gente envuelta con las diferentes banderas votaban sí o no, o lo que quisieran, líbremente, como en cada sufragio, votaron jóvenes, ancianas de más de cien años, barrios trabajadores, gente común. Las urnas llenas o en peligro de incautación eran desaparecidas rápidamente por la gente cómplice en una desobediencia civil histórica en la línea de Thoreau y llevadas a un lugar seguro por personas que corrían mientras las hacían pasillos humanos. Las urnas eran colgadas de los árboles fuera de la vista de las mercenarias, disimuladas aquí y allá de mil creativas maneras hasta lograr que pudieran contabilizarse en sitio seguro, en un ejercício de astucia y burla a una autoridad que no reconocían, sin precedentes en la historia contemporánea catalana. Las agentes de la policia catalana desobedecieron los mandatos del gobierno y no actuaron contra la población civil, las bomberas catalanas formaron cordones de protección de la población ante las robocops fascistas. Miles de votos se perdieron, secuestrados por la antidemocracia española, pero aún así se contaron más de 2 millones de síes para la independencia, casi 180.000 noes y unos 65.000 blancos o nulos. El referèndum se logró. Catalunya dijo SÍ, queremos autodeterminación.

    Ese día la gente formó la República Catalana, eso ya está decidido en un mundo donde realmente el pueblo sea soberano. Pero la formalidad exige otros procedimientos, exige legalidad, declaraciones oficiales, y para ello estaba la figura del presidente, que en el parlamento catalán, el 10 de octubre debía declarar oficialmente ese nuevo estado. El problema radicaba en que la Guardia Civil (el cuerpo policial dependiente del estado español encargado de secuestrar las urnas), tenía órdenes de detener de inmediato al presidente catalán si declaraba la independencia,  entonces la maniobra del presidente fue declarar la República Catalana PERO suspender sus efectos provisionalmente, buscando en ese lapso de tiempo un espacio de negociación, o bien con el estado (improbable) o con la comunidad internacional, que apoyara y presionara al gobierno español. Muchos países se posicionaron a favor, entre ellos Eslovenia -con un pasado similar de independentismo-, y otros en contra. Desde ese día han sido citados a juício el jefe de la policía catalana (Mossos d´Esquadra), y han sido detenidos y encarcelados Cuixart y Sánchez, presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, entidades promotoras de las elecciones, y los cuales llevan en prisión más tiempo que ufanos y reconocidos torturadores de la policía franquista, como “Billy, el niño”. España quiere aplicar el artículo 155 de la Constitución que permite asumir el mando de la autonomía catalana, delegar al presidente y a la clase política para sustituirla con la suya, tomar las fuerzas policiales a su mando, intervenir el sistema de finanzas e incluso los medios informativos catalanes, mucho mucho más objetivos que el circo completamente imbécil del informativo español, tan similar al del régimen de Franco. La administración catalana niega esa asunción y responde que sólo escuchará la voz del pueblo elegido democráticamente.

    El 27 de octubre, el presidente catalán Puigdemont, anunció oficialmente la República Catalana, iniciando los mecanismos del aparato opresor español y la puesta en marcha del artículo 155, en plena crisis jurídica y con la mayoría de cargos del Partido Popular (en el gobierno de España), imputados en delitos de robo, corrupción, prevaricación y finanzas ilegales, así como sospechosas muertes de miembros del partido que debían declarar ante la justicia; así como desaparición, quema y destrucción de pruebas que involucraban a un considerable número de cargos del gobierno. Toda esta trama sugiere que el partido gobernante es una mafia criminal prepotente y arrogante, la cual en connivencia con la oposición política en el senado, han mantenido el carácter neofranquista del estado desde la muerte del dictador. 8 consellers del gobierno catalán se hallan en prisión en este momento y el pueblo organiza manifestaciones, huelgas generales y otros tipos de protesta pacífica y resistencia pasiva, en la línea de la Revolución de Terciopelo eslovaca.

    La República Catalana es un territorio geoeconómico neurálgico de entrada de mercancías a Europa desde el puerto de Barcelona (el segundo más importante, junto al de Hamburgo), además de colindar fronterizamente con Francia y Andorra. Catalunya posee una industria potente (creada en parte por el propio Franco como estrategia para atraer migración española y por mezcla diluir la catalanidad, y lo cual consiguió un efecto contrario como se ve ahora, cuando son las hijas de las migrantes las que reclaman independencia), y representa el 22% del PIB español, además del único modo de pagar la deuda externa de España, cuya patética política interior ha sido inútil a la hora de crear empleo e iniciativas para pequeña empresa en el territorio, o que prohibe por ejemplo captar la luz del sol para consumo propio (equivaldría a la prohibición de recoger agua de lluvia que pretendió el gobierno boliviano en el año 2000 y que acabó en las revueltas populares que tumbaron las intenciónes de privatizar el agua). Catalunya es autosuficiente y la idea de un estado catalán en el marco o no del euro y la UE, es viable e incluso deseable.

    A la pregunta de qué hace una persona anarquista hablando de países, responderé que el conflicto en Catalunya no es una lucha de nacionalismos ni banderas. Las banderas son trapos y los patriotismos, asuntos de gente acomplejada. La República Catalana es el resultado de 300 años de opresión, ataduras, censura y represión que calaron en el rechazo de un pueblo, formado por trabajadoras y por ricas, por activistas y por pasivistas, por abuelas y por adolescentes. El desafío de una tribu al totalitarismo de un imperio, que clama por desvincularse para construir un lugar de autogestión fuera del marco de los macroimperios patriarcales tradicionales y de la monarquía fascista y parásita. Aunque esté sujeto a las leyes del mercado neoliberal, sus gobiernos, de más cercanía con el pueblo, tienen más posibilidades de crear sistemas económicos, políticos, ecológicos, feministas, etc más horizontales y de izquierdas, de un carácter más asambleario. Aún lejos todavía de la justícia y la igualdad, es un paso, un pequeño paso solamente en un mundo humano horrendo, por patriarcapitalista e invasivo.

    Con 200 años de antigüedad, una de las tradiciones más conocidas de Catalunya son sus “castellers”, castillos humanos verticales de diferentes estructuras, pisos y unidades humanas de hasta 10 metros de altura. Representan una disciplina de arte efímero de construcción y deconstrucción inmediata, una instalación metáfora de solidaridad para alzar algo y desmontarlo enseguida, como una respiración, volátil como la vida y la muerte, dejando quizás un rastro documental y una emoción, pero sobretodo el esfuerzo, compenetración, equibrio, cooperación, empoderamiento y un pequeño símbolo, una niña -la “anxaneta”-, que llega a la cúspide, alza su bracito “haciendo la aleta” y vuelve abajo inmediatamente, iniciando el derrame gravitatorio de cuerpos sudados, como una vela que se funde a la parafina original. No hay nada más, ni nada menos, alzándose sin más ayuda que manos, hombros, espaldas, codos, piernas, cinturas, muñecas, clavículas, músculos, cartílagos, huesos, destreza y cohesión. Las cabezas visibles de los “castells” son la niña que está arriba, y las tontas ven sólo eso, pero eso es sólo el final. El proceso, lo que conmueve de esta tradición, considerada Patrimonio Mundial de la Unesco, es toda la gente, el esqueleto, la estructura, los soportes, las costillas y los apuntalamientos en piña de la torre, es decir, el pueblo. La independencia de Catalunya es eso, su pueblo decidiendo decidir.